Ya todos lo sabían. Menos vos. El rumor era
tan obsceno que no le importaba pasar de boca en boca. Esas sonrisas tan
nítidas, dirigidas a vos, ahora se ven difusas. Parece que todos se habían
reunido para presenciar tu final. Un comentario sarcástico, fuera de lugar,
demasiado confianzudo para alguien que ni siquiera conocés, te hizo sospechar
algo.
La duda asaltó a tu confianza. La dejó con
los bolsillos vacíos. Tenía las manos alto y no tenía de dónde agarrarse.
Esa remota posibilidad ya se había acercado
a tus pensamientos, tan improbable como cualquier otra. Pero nunca le habías
dado importancia. Tampoco te fijaste en la efervescencia del champagne cuando
aceptaste la copa. La espuma, como de perro rabioso, rebalsaba. Las burbujas
suelen estallar al entrar en contacto con el veneno.
No comments:
Post a Comment