Wednesday, October 11, 2006

INSTRUCCIONES PARA VENCER EL MIEDO A LA PAGINA EN BLANCO

Revista Ellas También Pueden-
Sección Autoayuda

10 CONSEJOS PARA VENCER
EL SÍNDROME DE LA PÁGINA EN BLANCO

Es muy común que, antes de iniciar un acto con pretensiones artísticas, aparezca el temido fantasma del bloqueo creativo. Existen numerosas causas que pueden provocarlo, pero sólo se hace evidente cuando el artista se enfrenta a la hoja en blanco. Analizar porqué se ha llegado a esta situación no hace más que "ahondar el bache". Lo más importante es asumir el desafío y tomar el toro por las astas. Probablemente, el resultado final tampoco nos satisfaga pero ¿cómo vamos a saberlo si no lo intentamos?

A continuación, estimada lectora, le acercamos un resúmen del best-seller aun inédito "Cómo superar el síndrome...etc", la obra del mentalista Prof. Frank Azado, quien ya está preparando una nueva entrega a modo de continuación titulada "Cómo intentar ser publicado sin recurrir a amenazas con armas de fuego". Estos son sus sabios consejos:

1) SI LA HOJA ESTA EN BLANCO ES PORQUE UNO QUIERE.
Actualmente, se comercializan diferentes tipos de papeles: reciclados, de colores y con hermosas ilustraciones de fondo tipo Sarah Kay. Por eso, no hay razón para insistir con las clásicas hojas blancas que, de tam impolutas, da pena desvirgarlas.
Pero. si por razones de presupuestos, usted no puede escapar de su viejo block Conqueror, deje pasar unos años más. Al añejarse, sus hojas se pondrán amarillas, por lo que ya no tendrá el problema de la hoja en blanco.

2) BUSQUE EN SU INTERIOR.
No importa cuál fue la idea que lo decidió a trabajar. Tampoco si tenía intenciones de transformarla en un dibujo, un relato, una historieta o una carta documento. Seguramente, cuando la vuelque al papel, se verá completamente diferente a lo que había imaginado en un principio. Resígnese: es el riesgo de traducir un impulso cerebral a una obra concreta.

Por eso, lo más importante es autoconvencerse: llegar al punto final es una obligación. Pero, claro, primero hay que empezar. La mente tiene resortes previsibles y uno de ellos es la repetición sistemática. Como ejercicio, repita 100 veces la muletilla "Tengo que hacerlo, tengo que hacerlo". Si finalmente le dan ganas de hacer sus necesidades, tenga en cuenta que el baño es un excelente lugar para la gestación de nuevas ideas.

3) EL ENTORNO NO TIENE LA CULPA.
Si a usted no se le ocurre nada, ¿qué culpa puede tener el humilde operario que está martillando justo en el departamento de arriba? El sólo cumple con su trabajo. Imítelo.
Por otra parte, si usted se recluye en un lugar solitario para concentrarse, lo primero que encontrará es aburrimiento. Y el tedio no es justamente el mejor amigo de la creatividad.

4) LA PRUEBA DEL PIE IZQUIERDO.
Si sale a la calle y justo se larga a llover o si se le ocurre comprar el diario del domingo un martes o si va a visitar a su abuelo lisiado y, al abrir la puerta del departamento, lo encuentra muerto hace 48 horas, su bloqueo tiene una explicación: es nada más y nada menos que un mal día. O un mal año.

5) DEFINA SU INTENCIÓN.
Su necesidad de expresión no es antojadiza: seguramente usted tiene una historia atragantada, una opinión que merece ser conocida o un punto de vista novedoso para compartir con la posteridad.
Es conveniente que se ajuste a esa idea e intente sacarle el jugo. De las posibilidades que ella le ofrece depende la extensión de la obra. Así, podrá definir si empezar una novela, un gag, una enciclopedia, un mural o un telegrama.

6) BUSQUE UN ENVASE ACORDE CON EL CONTENIDO.
Todavía la hoja sigue en blanco. Pero, al menos, usted ya tiene varias herramientas para iniciar la construcción: la idea, el objetivo, la intención, en otras palabras, el fondo. Es el momento ideal para elaborar la forma.
La estructura, el tono de comunicación y la ubicación en el tiempo y el espacio son mucho más que simples matices. Son vitales para la comprensión de su obra. Por ejemplo, si va a escribir un poema romántico difícilmente pueda crear el clima adecuado utilizando el estilo de redacción de un abogado.
Para delimitar el campo de acción es preciso investigar: repase la estructura de alguna novela de su biblioteca, analice el léxico de los noticieros de la TV y estudie el registro de los diálogos radiales. Las fórmulas de probada eficiacia le serán muy útiles para gestar una obra original, siempre y cuando no las respete.

7) PIENSE EN UN DESTINATARIO
Dirigir su escrito a una persona que conoce puede destrabarlo. Además, le permitirá crear un clima de complicidad muy útil para adquirir confianza. Pero cuídese de no extralimitarse: si piensa mucho en su jefe, dotará al texto de una carga de odio que sus potenciales lectores no tienen porqué soportar.

8) EL MÉTODO DE LOS SURREALISTAS.
Consiste en volcar en el papel lo primero que se le viene a la mente y unirlo con lo segundo que se le ocurre, aunque no tengan un nexo aparente. Es un atractivo acto de defensa de la libertad de expresión y le da la posibilidad de trasladar el problema al lector.

9)EL CAMBIO DE OPINIONES SIEMPRE ES ENRIQUECEDOR.
Sabemos que está solo. Casualmente, es una de las condiciones intrínsecas del acto de escribir. ¿Cuántas obras ha leído que no son más que diferentes registros alcanzados por el ronroneo ensordecedor de la soledad? Quizás, en su interior escuche voces que le dicten una palabra inicial. Sígales el juego. Responder a esas voces le permitirá discutir posibilidades para su obra. Pero si no escucha voz alguna , establezca un diálogo con los clásicos. Generalmente, ellos le ofrecerán una excelente historia a la que le puede practicar una relectura y, si tiene la habilidad de cambiar algunas palabras o el orden de las oraciones, ¡hasta puede copiarla! Pero tenga en cuenta que siempre es más honroso robar lo que alguien ha dejado olvidado.

10-DOMINE SUS MIEDOS.
Nada más paralizante que el temor a no gustar, a hacer el ridículo y al qué dirán. En realidad, no hay porqué preocuparse: nadie se molestará en apreciar su trabajo.

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